CRÍTICA A LA EXPOSICIÓN DE DOUGLAS RODRIGO RADA ‘SUPERHOMBRE’

En mayo de este año, en la sala Marcelo Araúz de la Casa Melchor Pinto, se inauguró una serie de dibujos de Rodrigo Rada titulada ‘Superhombre’. El texto curatorial señala lo siguiente: 

El texto curatorial en relación con las obras que presentó Rodrigo Rada es altamente confuso. Sabemos bien que Rada está dentro del panorama de los artistas conceptuales; es decir, fuera de los rigores encorsetados de la academia tradicionalista de la época postvanguardista. De tal manera que su propuesta artística se inclina por la deconstrucción de los lenguajes artísticos, acercándose a la conceptualización de las nuevas plasticidades contemporáneas bolivianas. Sin embargo, en estos dos mundos aparentemente contrapuestos habita la bella diosa de la coherencia. 

La reducción conceptual de la filosofía nietzscheana en eslogan comercializable no es un acto irónico; al contrario, es cinismo. Desde los años cincuenta en adelante, la reducción conceptual de la filosofía significó un acto revolucionario dentro de la publicidad. Hoy, con las nuevas formas de masificación de la información, el arte conceptual boliviano se va quedando sin nuevas propuestas capaces de sorprender al público. En consecuencia, el acto de ironía forzada se convierte en mero cinismo representativo y facilismo conceptual. La estetización de ideas complejas desarrollada por caricaturistas a lo largo del mundo ha tenido bastante éxito, pero, al ser ejecutadas por artistas conceptuales bolivianos, el resultado ha sido valorado por una vara demasiado baja.

Gordo 16
Lápiz sobre papel
21 x 30 cm
2026

El artista conceptual es conceptual porque dialoga con ideas y objetos para que estos tengan una representación que es el resultado de su investigación provocativa. Si el acto performativo de ayer —hace diez años— fue colocarse cuetillos en el cuerpo y explosionarlos, se supone que el acto performativo de hoy no será el colocarse petardos. La materialidad ha cambiado, evidentemente; pero, el concepto: no. Incluso, en la era de la viralidad, este acto explosivo no sería considerado arte conceptual y se ganaría la etiqueta de censurado.

Este punto solamente es justificable si el acto performativo cabe en una conmemoración artística o, por otro lado, si el artista se ha encasillado en la reproductividad de su acto ad infinitum. En otras palabras: ¿Cuántas veces tendría que viajar Joseph Beuys a Estados Unidos, subirse a una ambulancia, entrar en una galería, convivir con un coyote por tres días, volver a tomar el avión para regresar a su casa y titular su obra: «Me gusta América y a América le gusto yo»? Solo uno. Esa es la función del arte conceptual: su irreproductivilidad.

La propuesta de Rada sobre un dibujo que “se convierta en campo de batalla y de juego [que] oscile entre la caricatura y la filosofía, entre la ironía y la afirmación” como asevera en su texto curatorial, ya la presenó y reflexionó en su propuesta conceptual ‘Metamorfosis’ de 2011, donde señala en tercera persona: “los dibujos a lápiz de Rodrigo Rada, estudios detallados de los cuerpos masculinos truncadas en varios estados de la torsión, mostrando una fisicalidad fragmentada, sugiere la imposibilidad de un YO unificado, y un sentido evidente de “otredad” que cuestiona el propósito y la percepción del cuerpo humano postmoderno” (sic). 



Serie Metamorfosis

Con la exposición de cuerpos gordos, con un sello dibujado de Supermán y líneas rojas sobrecargas de tinta en paralelo, donde la corporalidad se desvanece entre el mito y la trascendencia, pretendiendo una existencia de cortes irresueltos, que se titula ‘Superman’ (2026) no existe una diferencialidad entre los cuerpos masculinos truncados de ‘Metamorfosis’ (2011). El concepto y su representatividad gráfica son similares: la ironía de la corporalidad que se transforma. Lo único que cambio es el tiempo de creación (quince años).

En síntesis, con esta exposición y la falta de propuestas sugerentes, interesantes y mínimamente divertidas del arte conceptual boliviano, y en la era de la viralidad, posiblemente estemos presenciando el ciclo final y natural de los artistas conceptuales de la época de los noventa.

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