|

ESTUDIOS

Pienso en la sensación que debe sentir el artista al estar frente a su lienzo en blanco. Esa hoja inmaculada, perfecta en sus porosidades, adecuada en sus dimensiones, exquisita para el desplazamiento con el cual dará forma y color. Me imagino la sensación del artista al tocar con las yemas de sus dedos el papel para conocer su textura, sosteniendo su lienzo con el cuidado de un cirujano para apreciar su gramaje. También existe esa percepción de escuchar al lienzo e imaginar la composición, de realizar los trazos y de proyectar la figura que se desbordará de la imaginación al soporte.

Esa sensación, seguramente, es la que sintió Dios al crear el mundo. A este ser omnipotente le tomó siete días; a un artista le toma toda la vida. La diferencia también radica en que el primero no necesita referencias, pero el segundo sí las requiere. Ariel Calle Callapa se encamina, con esta exposición, en ese recorrido incierto del artista que quiere ser como Dios; es decir, un creador de mundos. La tarea es ardua y difícil, pues ancha y larga es nuestra imaginación para hacer obras a nuestra imagen y semejanza.

Tinkunakama

El horizonte atraviesa la plenitud, el altiplano, Pequereque. Recorre el horizonte entre las personas, entre las miradas. A un extremo de la sala tenemos a una niña con flores mientras el abuelo la espera a la distancia. En ese horizonte, podemos observar, el ‘Orgullo Nacional’, el ‘Tinkunakama’, ‘El minero’, cuyo espíritu es un caballo indomable de nombre ‘Bicentenario’.

Calle Callapa, por lo mismo, nos presenta sus ‘Estudios’: una serie de cuadros en pastel, óleo y acuarela, donde pinta su entorno, traduce sus vivencias y desplaza su observación de pastor paciente del Altiplano al cuadro. Este primer paso es para crear los mundos que quiera. Esperemos que su alma no sólo se encierre en su terruño —algo recurrente en artistas bolivianos—, sino que tenga la amabilidad de considerarse un ciudadano del mundo.

Recuerdo de mi infancia

[ Embocadura ]

  • LARGA NOCHE DE MUSEOS CERRADOS

    LARGA NOCHE DE MUSEOS CERRADOS
    La suspensión de la Larga Noche de Museos no solo representa la cancelación de un evento cultural. También evidencia una crisis más profunda: la desconexión entre las organizaciones sociales y la sensibilidad artística.
    Mientras artistas, músicos, gestores culturales y emprendedores ven afectado su trabajo por los bloqueos y la inestabilidad política, sindicatos y federaciones parecen haber abandonado históricamente cualquier vínculo con la promoción del arte, la cultura y la formación sensible.
    El texto reflexiona sobre el deterioro de los espacios culturales dentro de las organizaciones sociales bolivianas y contrasta esta realidad con el pasado, cuando existían teatros mineros, radios culturales y movimientos sindicales vinculados a artistas e intelectuales.
    La pregunta central es incómoda pero necesaria: ¿qué ocurre con una sociedad que deja de cultivar la empatía, la imaginación y la sensibilidad artística?

  • ADRIANA BRAVO: AUTOPLAGIO DE UNA IDEA RECURRENTE  

    CRÍTICA A LAS OBRAS PRESENTADAS AL SALÓN PEDRO, 2024 En 2020, Adriana Bravo impulsó la impugnación del concurso Pedro Domingo Murillo en su versión LXXII. Esta acción se fundamentaba en que una fotografía de Patricio Crooker había sido utilizada por Angelo Benito Guzmán para realizar un grabado. Asimismo, Bravo promovió la revisión de las obras…

  • LA CEGUERA SOBRE SUS ENSAYOS

    [CRÍTICA A LA EXPOSICIÓN RETROSPECTIVA DE HANS HOFFMANN, GANADOR DEL LXX CONCURSO PEDRO DOMINGO MURILLO] Nietzsche en ‘Así habló Zaratustra’ asevera que Dios ha muerto y que todos fuimos sus asesinos. Este aforismo lapidario y crudo, del filósofo alemán, la podemos aplicar sin sonrojarnos actualmente al Salón Pedro Domingo Murillo, y sentenciar que el concurso…

  • |

    ENTRE LO TERRENAL Y LO DIVINO

    ¿Qué sucede cuando el arte nos obliga a elegir entre la disección obsesiva o la contemplación del horizonte? En esta entrega, Eynar Rosso explora la muestra de Luna Monllor, una propuesta que habita en el formato pequeño para abrir puertas a mundos inmensamente íntimos.

    A través de una fusión de óleos y cerámicas, Monllor nos presenta seres que no son ni dioses ni simples criaturas, sino entes forjados en el «justo medio». El texto disecciona la relación entre los cuatro elementos primordiales y ese quinto elemento esencial: el ser del espectador, quien al observar se descubre frágil frente a la delicadeza de la obra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *