Comisario

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    LA DISTORSIÓN DE LOS ROSTROS

    Título: La Distorsión de los Rostros: Un análisis sobre la obra de Fabián Vargas Andrade.
    Extracto: Eynar Rosso Durán desglosa la simbología de la expresión facial en la obra de Vargas Andrade, transitando entre la utopía y la distopía de nuestras propias máscaras sociales. Un texto curatorial que une la psicología, el arte del dibujo y la cruda realidad del poder.
    (Acompañar con la biografía del artista).

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    LA ORDEN DEL OLVIDO

    La orden del olvido reconstruye uno de los episodios más violentos de la historia del arte boliviano: el secuestro y exilio de Diego Morales durante la dictadura de 1980. Sus obras, confiscadas por el régimen de García Meza, fueron convertidas en trofeos por los censores del pensamiento, pero hoy retornan como testigos del horror y la resistencia. Morales disecciona con precisión quirúrgica los males de la nación: la hipocresía, el autoritarismo y la falsa moral. Su pintura no busca la belleza decorativa, sino la verdad punzante. A cuarenta y cinco años de aquella noche de represión, esta exposición no se plantea como un homenaje, sino como una operación estética de memoria, un exorcismo contra el olvido y una radiografía del alma boliviana.

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    ESTUDIOS

    Pienso en la sensación que debe sentir el artista al estar frente a su lienzo en blanco. Esa hoja inmaculada, perfecta en sus porosidades, adecuada en sus dimensiones, exquisita para el desplazamiento con el cual dará forma y color. Me imagino la sensación del artista al tocar con las yemas de sus dedos el papel…

  • LAS APUESTAS

    Hablar de esta exposición es hablar de una apuesta hacia el futuro. Una apuesta por la vida que nos impulsa a avanzar, aun sin saber con certeza el destino. Una apuesta con un resultado incierto. Una apuesta que se presenta en ese instante en que se cruza la frontera entre lanzar la toalla o seguir…

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    RAÚL LARA, EL GLOTÓN DEL ARTE BOLIVIANO

    [TEXTO DE APERTURA DE LA EXPOSICÓN DE RAÚL LARA EN ALTAMIRA GALERIA] A corta edad, el maestro volaba por su querido Oruro, a través de sus sueños. Recorría las casas coloniales, cubiertas de adobe y techos de color ladrillo. Retornaba a esa tierra segura —su infancia— para pintarla recurrentemente en sus cuadros. Al niño volador…